El día que todos tenemos
Todos tenemos algún día marcado en rojo en el calendario, uno en el que somos un poquito más "egocéntricos", en el que queremos que nos digan más cosas bonitas que el resto del año. Al menos a mí me gusta que sea así.
Últimamente la celebración de mi cumpleaños es cada vez más discreta. Nunca he pedido grandes lujos ni algarabías para conmemorarlo, pero a veces me siento un poco "vacío" cada vez que miro la lista de gente a la que puedo invitar en mi cumpleaños y sólo hay escrito un nombre. Me pasa algo parecido en navidades. Cada año es más aburrido celebrarlo. Este último año sólo vino a casa un familiar, porque los demás trabajaban, y otros ponían excusas algo sospechosas para no venir.
Esos días cada vez han ido pasando a ser más como del montón. Este año ha dado la casualidad de que va a ser "el 10-M que se jugó el Barça-Madrid", o también "el día que presenté mi primera entrada remota en una demoparty" (son las dos de la noche pasadas, la deadline es dentro de siete horas y la competición dentro de trece y media si todo va bien). No sé si ocurrirá algo especial en un día como hoy, pero este año de vida que dejo atrás ha tenido bastante de todo, tanto cosas buenas como malas. Aunque prefiero siempre quedarme con las buenas, hay veces en las que las malas me sugestionan demasiado y acabo dándoles la importancia que no tienen. En estos casos es cuando uno se alegra de tener amigos de verdad. Volviendo un poco al tema, hace no mucho me enteré de que Chuck Norris hace años el mismo día que yo. ¡Seguro que eso explica muchas cosas sobre mí! :)
Pensaba que sería la última persona en el mundo que acabaría teniendo un blog, pero quizá haya sucumbido, un poco forzado por esta panda de cabezas locas que han escrito antes que yo (pero sabéis que os adoro :D). Dicen que nada es eterno. Pero al menos una vez al año podemos disfrutar de un día solamente para nosotros, y eso sí que no nos lo puede quitar nadie.
[stage7]